Jean Dujardin: Todavía estoy en la infancia

nuestras ofertas de archivo con las diferencias entre hombres y mujeres de hoy. ¿Encuentra que se desvanecen?

Sí. Las mujeres se han convertido en hombres. Ellos van a los bares, beben, fuman, son autónomos, que dragar, te lourdent, es realmente llegar a ser similares. Antes ella era mi compañera, Alexandra, era mi mejor amiga con pechos. Me encanta su lado, me gustan las chicas que no hacen su perra.

¿Qué parte de ti tiene tu hija?

Estoy aprendiendo a ser feliz y a decirlo. Son las chicas las que me lo enseñaron. Basta con mirar a los cafés, se han considerado dos centímetros el uno del otro, y animarles a hablar, "Vaya, dime, dime ..." Nosotros, estamos en retirada, tendidos, las piernas separadas como ese, no hablamos, tomamos un tiro y que aparearse. Aprendo a decir: "¡Has visto lo buenos que somos! Estoy feliz". Aparte de eso, por cierto, me pongo mallas. [Se echó a reír.] También encuentro a las chicas menos cínicas. Son menos como los chicos. Solo te están mirando, están aquí contigo. Prefiero la ingenuidad en lugar del cinismo.

¿Y tu lado?

Me gustaría proteger usted, que la mujer sepa que puedo defender. Es como darle un regalo. El miedo del otro te hace fuerte. Pero también se que puedo decir: "No soy bueno en este momento, necesito su esposa hombro donde reclinar la cabeza." ¡Qué bueno llorar frente a su esposa! Extrañamente, estos son grandes momentos de alegría.

¿La espiritualidad tiene un lugar en tu vida?

Está en una caja que aún no abrí. Las preguntas sobre la muerte, por ejemplo, no me pregunto a mí mismo. Todavía estoy en la primera infancia. La sola idea me lastima. Estoy en el momento. Tengo sed, bebo; Tengo hambre, estoy comiendo. Hago un trabajo en el que por lo miro en el inconsciente de que los tiempos de relajación deben permanecer apagados, como una brisa suave que pasa.

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