Federico Joko Procopio: "El budismo ayuda a estar en paz en una sociedad enferma"

difícil sentirse libre en una sociedad que sufre y contra la que muchas personas luchan ...

Federico Joko Procopio en la vida que uno tiene muchas peleas que son moralmente y físicamente agotador. Pero es difícil ir contra la corriente de una sociedad que no funciona bien. Por otro lado, podemos asegurarnos de que nuestra vida no esté contaminada por ella. Y solo existe la libertad de la mente que lo permite. Cuando un azulejo cae sobre nosotros, cuando alguien nos calumnia, la fortaleza del sabio es pensar que no es nuestro problema. Lo que importa no es lo que está sucediendo a nuestro alrededor o lo que otros piensan de nosotros, sino quiénes somos en verdad. Pero llegar allí requiere trabajar constantemente en lo que somos más hermosos en profundidad. Esto implica tener una visión positiva de nosotros mismos, lleno de amor y confianza, y poder olvidar nuestros errores. Para luego tener la misma mirada hacia los demás.

¿Qué aporta el budismo a nuestra sociedad actual?

Federico Joko Procopio Budismo, como otra manera, es una filosofía de vida que puede llevar al hombre en un camino espiritual sin pedir pre-requisito para pertenecer a un campanario, o del partido a un modelo. Mientras que la sociedad le sigue pidiendo que sea así, así ... Es solo cuestión de decir "ven a practicar" y asegúrate de que eres más grande que eso. Antes de ser budista, era cristiano. Es esta generosidad que no discrimina, que no juzga, que no pide un retorno, que me sedujo en el budismo.

¿El budismo llevaría entonces a la felicidad?

Federico Jôkô Procopio: Nuestra vida es como la página en blanco de un cuaderno, del cual somos el único escritor. En cualquier momento, tenemos el poder y la gracia para escribir, pintar, insatisfacción eterna o integridad perfecta. Este es nuestro esplendor En esta generosidad, esta inmensidad, hay verdadera felicidad. No felicidad cosmética sino felicidad que se asienta. Que no está hecho de momentos de locura, pero que es igual, pacífico. Como el fondo de un océano, que permanece en calma, incluso en días de tormenta. Eso es lo que la práctica budista lleva: estar en el fondo del océano, imbuido de una serenidad increíble.

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