Eric-Emmanuel Schmitt: "Una noche en el desierto ha cambiado mi vida"

En su historia, ¿siente que ha tenido otra opción?

É. -E. S.: Tengo la impresión de que otros me han diagnosticado. Primero, porque era un gato de todos los oficios, quería hacerlo. Fui al teatro y quería ser Edmond Rostand; Fui al museo y tuve que comprar una paleta de pintor. Y había música, tenía instalaciones para el piano, estaba en el conservatorio, compuse. Durante mucho tiempo he soñado con ser un músico más que un escritor. Y luego me di cuenta de que lo que estaba haciendo carecía singularmente de originalidad, singularidad. Nadie exasperado. Mientras escribía, mis padres, mis amigos y mis maestros me dieron talento. Logré sin dificultad, era una verdadera bestia para contestar, me pusiste frente a una página en blanco y todo estaba solo. Mejor, tenía algún tipo de programa de copia en mi cabeza, un regalo para el pastiche. Podría escribir una obra como Molière, poemas como Baudelaire ... Eso me dio importancia, impresionó a todos. Entonces, me diagnosticaron como escritor y finalmente accedí y fui a lo que me dijeron.

¿Te arrepientes de una carrera como compositor o concertista?

É. -E. S .: Me arrepentiré por siempre. Sigo levantándome por la mañana y digo: "¿Qué pasa si me meto en eso?" Y luego la vida me empuja, la escritura me llama porque me encanta, mis lectores esperan. Entonces escribo Pero realmente siento esta sensación de haber obedecido a los demás en mí. Es quizás por esta razón que practico, todavía hoy, tantos géneros: el teatro, la novela, el cine. Porque no soy yo quien elige, pero los demás me dirán qué es lo que mejor hago.

Cuenta en sus libros cómo la vida comenzó a serle dolorosa ...

É. -E. S .: Hace tiempo que siento que no se me mostró interés por la vida. Cuando era adolescente, me sacudí. Es una era terrible, la del duelo de todos los futuros que uno ha soñado de niño. Vamos a ese tipo de estudios, por lo que un trabajo, ese tipo de vida ... La adolescencia es un cementerio de lo posible. Es muy violento, y eso explica por qué algunos huyen en drogas, alcohol o huyendo. Otros, como yo, hacia el suicidio, el deseo de detenerse allí. Y es el arte lo que me salvó, la música de Mozart. Si esta belleza existiera en el mundo, probablemente valió la pena quedarse un poco más ... Ese fue el principio de mi curación y mi lanzamiento en la vida.

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