La clave del cambio

durante cuarenta y cinco años, he dirigido mi viaje alrededor de la cuestión de cómo servir a la vida, en la misma etapa de la vida, este planeta cuya belleza no deja de tomar mi aliento? Antes de la marcha del mundo, siempre me pregunto cómo es posible que no lo veamos en su esplendor. ¿Por qué no nos maravillamos? Desde el cielo, el planeta no es el mapa mundial de corte que hicimos de él. Somos libres de organizar la convivencia como mejor nos parezca. Pero tuvimos la estupidez de fragmentar lo que es por principio unitario: el planeta, los vivos ...

La fragmentación pone en oposición. Siempre estamos en el dualismo, en contra de algo. Hoy tenemos los medios para destruir treinta planetas. ¡Sigamos destruyendo uno o dos y reinvirtamos el resto en la invención de un mundo más humano! ¿Por qué le da tanta importancia al dinero? ¿Por qué eligió una piedra brillante para condenar a los humanos en minas subterráneas para que otros se pavoneen bajo candelabros? Hemos creado un microcosmos sobre el suelo en el que nos reímos. En nombre de una prosperidad que beneficia al número más pequeño, ¿cuántos de nosotros nos encerramos entre cuatro paredes frente a una computadora? Nosotros "surartificialisés" hasta el punto de veces que tenga que aprender a respirar ... Este dinero paradigma rey me empujaron de nuevo a la tierra. No quiero dar mi parte de maravilla a la naturaleza. La felicidad no se puede comprar, la alegría no se puede comprar. La alegría surge del sentimiento en armonía con la sinfonía universal. Somos ante todo seres humanos, ¡y no quiero que me llamen consumidor!

El gran cambio que sabemos tal vez uno que nos alejará de la reclamación del progreso proclamando la liberación del ser humano, mientras que aprisiona. ¡Vivimos y trabajamos en estructuras de vidrio y concreto, nos movemos en "caja" y para entretenernos, entramos en "caja"! ¿Qué estamos esperando para admirar la naturaleza, para respetar la vida? Somos desafiados en lo más íntimo de nosotros mismos y debemos retener el libre albedrío para elegir que la vida sea hermosa. La clave del cambio es poner al humano en el corazón de nuestras preocupaciones. No solo estamos construyendo el mundo sobre estructuras aparentes, sino sobre el poder de nuestra subjetividad.

Nos encanta marchita en todas las expresiones que ridiculizan la "aplastar", "historia de amor" ... Ahora bien, es la fuerza más grande que puede existir. No podemos construir un mundo pacífico en

entrega de la belleza y el amor en nuestras relaciones, sobre la base de la riqueza de nuestros valores más nobles: la unidad, la solidaridad, la convivencia.Comencemos haciendo este cambio en nosotros mismos.

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