DSK: Ser o no ser

belinda Cannone

Que vivimos en un planeta muy pequeño, no podemos dudarlo. Pero, entre los grandes eventos de los últimos años, el "asunto DSK" me ha dado, más que otros, la impresión de ser tocado en un pequeño teatro, frente a una audiencia de varios miles de millones de espectadores. Los dos protagonistas representan una especie de condensación del planeta: un hombre, blanco, responsable de las finanzas mundiales, posiblemente buscando la presidencia de la República, rico; frente a él, una mujer, negra, inmigrante, mucama, madre soltera, pobre. En esta sala, dos juegos: una suite de hotel, donde estaban solos, y el patio, donde trataremos de reconstruir lo que sucedió en esta sala, palabra contra palabra.

Esta oposición entre el que concentra tantos poderes y el que encarna la extrema fragilidad es una primera razón para hablar de una configuración trágica. Sin embargo, no estoy seguro de que en el último acto, los poderosos se mantendrán fuertes y la mujer débil: se la apoye y se vea amenazada con más de setenta años de prisión. Otra razón es que esta pieza parece una auténtica tragedia. No es una tragedia como las de Racine o Corneille, que ilustran la confrontación de la razón (incluso el estado) y las pasiones, y donde al héroe le gusta la hija de su oponente o la viuda de su rival ... No como los de Sófocles, que muestran héroes víctimas del destino, siempre más poderosos que los pobres humanos. No, una tragedia contemporánea, shakesperiana por cierto bufón, donde vemos al hombre de poder derribado por la fuerza del impulso. Ayer de nuevo en el apogeo del poder, y de repente abrumado.

¿Por qué? Por sí mismo, y esta es la dimensión trágica del evento. Cayó tan alto que el mundo quedó estupefacto. Hasta el punto de que hablamos de conspiración inmediatamente, porque no podíamos creer realmente que él hubiera caído solo, lo que sin embargo es probable. Violación o no, todavía era muy cauteloso, el que sabía que lo esperaban en este momento. Difícil no preguntarse si no sería perder todo ... Y este impulso, este movimiento incontenible que causó su caída, no es trivial: el siglo XXI, el impulso que ocupa un lugar central, quien hace su ley íntima es, por supuesto, la sexualidad. Tiene un lugar importante en la representación actual de la psique, nos hace nos causa tantos problemas y tantas preguntas que no se sorprenda si en una tragedia contemporánea es ella la que lleva la la danza.

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