Belle, ¿yo?

Belle, ¿yo? ¡Seguramente no!

Me dijeron que soy hermosa y, sin embargo, no creo que merezca la misma atención. No me encuentro hermosa y me resulta difícil aceptar que me feliciten. Me gustaría entender mi forma de pensar. Muriel, 33 años

Gérard Apfeldorfer

Psiquiatra y psicoterapeuta

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Esta brecha entre la realidad de su físico y su percepción de sí mismo no me sorprende. La sensación que uno tiene de la apariencia y la belleza depende mucho más de la propia estima que de una realidad objetiva. Así vemos a personas objetivamente bellas y admiradas, modelos, actrices, que no creen en su belleza, que piensan que los demás están equivocados, que son solo ilusión, que de un momento a otro, el otros verán los efectos especiales. O bien, admiten que su belleza es real, pero no refleja su persona real.

¿De dónde viene esta duda? A veces es solo que antes de ser bello, hemos sido antiestéticos, y habremos escuchado mucho. Este es el síndrome del patito feo, que todavía es un pato cuando se convirtió en cisne.

O, esta duda sobre su apariencia no tiene nada que ver con su físico. Tal vez sientas que no has sido amado, apreciado, valorado en tu historia pasada. Eso es lo que necesitamos profundizar.

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