La feminidad no es una cuestión de edad

¿Y las mujeres?

El problema es que las mujeres se han vuelto muy, muy exigentes. Esperan que los hombres funcionen bien en la sociedad, en el trabajo, en la cama, en la familia ... Sufren del síndrome del Príncipe Encantador, esta imagen idealizada del hombre, que hace mucho daño. El hombre no puede, y no necesariamente quiere responder. Y son las mujeres quienes, debido a su rápida evolución, pagan para estar solos. Alrededor de los años cincuenta, es muy difícil encontrar a alguien.

¿Qué recuerdas sobre las relaciones entre hombres y mujeres?

Las relaciones entre hombres y mujeres están distorsionadas, son paralelas y no siempre se encuentran: uno se busca a sí mismo, uno no necesariamente se encuentra a sí mismo. Temo la palabra "igualdad hombre-mujer". Podemos hablar de igualdad en el nivel social pero no en la forma de ser, de pensar. Las diferencias fisiológicas hacen que los hombres y las mujeres sean complementarios.

En su libro, usted habla sobre la menopausia en particular. Esta etapa de la vida plantea muchas preocupaciones para las mujeres. Cómo cruzar el límite?

En Francia, la menopausia sigue siendo un tabú. "Ser menopáusico" es una palabra vergonzosa. Algunas mujeres llegan a pretender que continúan teniendo tampones en sus bolsos. Pero la menopausia es un curso obligatorio. Y en el siglo 21, hay formas médicas de manejar eso. No podemos prevenir el envejecimiento sino el envejecimiento temprano, sí. Y lo más importante, la menopausia no es el final de la feminidad. Es el comienzo de una segunda vida, una renovación: ¡mira la cantidad de mujeres que recuperaron su carrera a los 50! La mujer es liberada de sus hijos, la restricción de las reglas ... A veces, está sola: es necesario encontrar un hombre. O mantener el suyo.

Finalmente, ¿cómo resumirías la feminidad?

La feminidad es lo primero en la mente, y de ninguna manera proporcional a la belleza; hay algunas mujeres muy hermosas que no son absolutamente femeninas. Luego pasa por lo físico, la apariencia y la forma de ser. Y no es una cuestión de edad. Me enamoré de uno de mis pacientes: ¡tenía 85 años! Pensé que era maravilloso ...

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