La práctica de la terapia de baile

Sin movimientos codificados, pasos impuestos, técnica para dominar. En la terapia de baile, solo la emoción y la autoexpresión cuentan. Para despertar su energía, o su sensualidad. Entrevista con Francia Schott-Billmann, danza terapeuta

Catherine Maillard

psicoanalista y profesor de la terapia del arte en la Universidad de París V, Francia Schott-Billmann estudio de los fenómenos de trance en las sociedades primitivas. Ella es la autora de The Need to Dance (Odile Jacob, 2001).

Psicologías: ¿Cuál es la diferencia entre la danza y la terapia de baile?

Francia Schott-Billmann: Más allá de un mero entretenimiento, baile inaugura un nuevo informe al cuerpo, al placer, a la otra y para uno mismo. Pero donde el tango o la salsa representan la pareja en forma codificada, la terapia de baile puede recrear esta relación, para habitar. En la danza, prevalece el deseo de dominar la técnica; en la terapia de baile, es la expresión de uno mismo, la emoción, la intensidad que se busca. No hay aprendizaje

¿Puede la pista de baile reemplazar el sofá?

La danza popular alguna vez fue una forma de terapia social que iba más allá de la mera liberación. Bailar le permitió a uno sentirse perteneciente a una comunidad. Forzando la línea, podemos decir que el piso es comparable a un sofá donde hablaríamos con su cuerpo y con el grupo. En el análisis, encontramos inconsciente en la terapia de baile, su "bailarina", esta parte del ser que busca volver a conectar con la alegría de vivir. El grupo es para los que bailan, como una madre que acuna a su hijo: estimula la envoltura, mientras que, por lo tranquilizador. Él lo apoya mientras lo invita a individualizarse.

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