Método: análisis transaccional

En el análisis transaccional, el paciente aprende a identificar tres facetas importantes de su personalidad que lo forman: el niño, el padre y el adulto. Facetas que utilizamos para comunicarnos con nuestro interlocutor. El psiquiatra estadounidense Eric Berne, que estableció el principio del niño interior, desarrolló esta psicoterapia de tipo verbal en la década de 1950. El análisis transaccional resalta una grilla de nuestras "transacciones", es decir, los intercambios que tenemos con nuestro entorno, y permite mejorar nuestras relaciones mediante un trabajo que se articula esencialmente alrededor del discurso, y la expresión de las emociones si es necesario.

Catherine Maillard

Historia

Impulsado por el deseo de hacer accesible la psicología a un público amplio, el psiquiatra estadounidense Eric Berne, desarrolló en 1956 su propia concepción del análisis. Inspirado en particular por el trabajo del psicoanalista Federn, a quien debemos el concepto de un "yo", Berne propone una teoría original de la personalidad y la comunicación. El objetivo principal de este médico es la rápida curación de los pacientes. Es en esta perspectiva que centra su investigación para hacer que el tratamiento sea más operativo. Además, enfatiza la responsabilidad de la persona, tanto en el establecimiento de su historia como en su capacidad de cambio. Al postular la naturaleza fundamentalmente positiva del hombre, se integra al movimiento humanista. El análisis transaccional se reunió rápidamente con gran éxito en todo el Atlántico y se introdujo en Francia en 1975 con la creación del Instituto Francés de Análisis Transaccional.

El principio

Sobre la base de una concepción de la relación y la comunicación, el análisis transaccional (AT) examina nuestras interacciones con nuestro entorno en las tres facetas de nuestra personalidad: el niño, el padre o adultos. Estos tres estados del "yo" coexisten en una persona y se exteriorizan independientemente según los momentos y las circunstancias.

El estado infantil representa la vida que sentimos, el lugar de nuestras motivaciones y sentimientos. El estado de Padres se manifiesta en comportamientos críticos, juicios morales y actitudes protectoras. El adulto indaga, evalúa situaciones, analiza y decide. Gracias a una apreciación objetiva de la realidad, tiene un comportamiento racional y operativo.

El AT consiste en diagnosticar qué estado del "yo" interviene en las personas en una relación. Su propósito es permitir que el individuo use sus diversos aspectos de manera apropiada para recuperar su autonomía. Esta grilla de lectura de nuestros comportamientos, permite una mejor comprensión de uno mismo y mejora la comunicación con los demás, así como también en el marco personal y profesional.

Secuencia de una sesión de

Desde la primera sesión, el paciente pasa un contrato verbal con su terapeuta en la definición de su objetivo y los medios para lograrlo. Este contrato puede, por supuesto, modificarse, pero el hecho de establecer uno expone las contradicciones y renuencias a menudo en la raíz del problema. El trabajo terapéutico se realiza en torno al habla, las emociones y los sentimientos; se basa en la conciencia del propio funcionamiento psicológico. El paciente descubre la forma en que se ha estructurado y aprende a identificar sus diferentes estados de ego. Entonces, el terapeuta le da al individuo nuevos permisos. Él puede sentir, pensar, actuar de acuerdo a cómo se siente, no a los ojos de los demás. El terapeuta acompaña y ayuda al paciente a recuperar su estado de hijo natural y a "reparar" al niño lesionado; estructurar un adulto objetivo; para reforzar a un padre positivo, si él era defectuoso ... La persona gradualmente recupera la confianza en sí mismo y se vuelve capaz de expresar la emoción correcta en cualquier situación.

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