Mi pequeño sanador ...

Lea, mi pequeña sanador ... Juntos, tuvimos una experiencia excepcional que terminó cuando te uniste a los ángeles. A partir de ahora, soy el guardián de tu memoria y tu historia, tan breve. Después de los diversos fracasos que marcaron mi vida, me diste la felicidad de ser madre y vivir este amor incondicional, ese regalo de sí mismo que solo una madre puede dar. A través de la experiencia que experimentamos, usted y yo (veinte días de hospitalización por inmovilidad total, después de una ruptura de su bolsillo a las veintidós semanas) rompieron la barrera protectora que me había estrangulado por más de cinco años. años. A través de este amor compartido, logramos reunir a personas de orígenes muy diferentes, quienes, juntos, rezaron por el bienestar del pequeño ser que vendrá ... Usted.

Leah, durante tu corta vida, me enseñaste a amar, a perdonar y a vivir mis elecciones hasta el final. Te amé hasta el punto de olvidar por completo el peligro para mi vida. Me permití amarte sabiendo que podría perderte. Este momento de entrega me ha permitido restablecer esta conexión con mi corazón y por eso nunca podría agradecerte. Te has unido a los ángeles en este hermoso día del Viernes Santo, el día en que Dios le recordó a su hijo a su lado. Es un buen día para morir, ya pesar de todo el dolor y el vacío que deja, sé que ha completado su destino. Me has curado de todo el sufrimiento y el dolor relacionados con la pérdida de aquellos niños ignorados durante mucho tiempo (un aborto, un embarazo ectópico, los fracasos de la FIV) ... Al dejar que la naturaleza decida tu destino, yo Pude perdonarme a mí mismo por este sentimiento de culpa tan tenaz y amante hasta el final, finalmente me encontré a mí mismo.

Leah, vivirás para siempre en mi corazón y en la memoria de las personas que te amaron.

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