¿Ser pareja en la norma?

¿Ser pareja en la norma?

Hoy, tengo un hombre en mi vida. No vivimos juntos Y yo, de mi séquito, reflexiones que me dan la impresión de no ser normal. Como si nuestra pareja no fuera una "pareja real" porque no cumplimos con una norma tranquilizadora para las personas. Termino diciéndome a mí mismo que esta forma de vida me conviene quizás a mí, pero no a él, de lo contrario uno asumiría por completo las dos cosas. ¿Es para mí aceptar entrar en el molde de la pareja "políticamente correcto"? Marie, 33 años

Gérard Apfeldorfer

Psiquiatra y psicoterapeuta

respuestas

En el pasado, la vida en pareja se regía por reglas sociales estrictas. Estábamos comprometidos, luego nos casamos. La convivencia era evidente por sí misma, al igual que el lecho matrimonial y la descendencia. Los cónyuges tenían derechos y deberes recíprocos perfectamente definidos por la ley, por costumbre y costumbre.

Hoy, depende de cada pareja definir qué quieren decir con "pareja". Podemos formalizar o no la unión (matrimonio, pacsage, cohabitación notoria ...), podemos vivir juntos o no, poner los ingresos en común o no, ser fieles o no ...

Lo importante es que probablemente acuerdan que debe haber un contrato tácito que sea lo suficientemente claro. Pero un contrato, tácito o no, es negociado. Le gusta su libertad, digamos que no quiere un hijo y prefiere tener una relación matrimonial a tiempo parcial. ¿Porque no? Pero tu compañero puede tener otro punto de vista. Por lo tanto, es necesario que estos arreglos de vivienda se negocien equitativamente. Lo que generalmente conduce a concesiones mutuas: sé que haces un esfuerzo importante para complacerme en esta o aquella área, y por lo tanto hago otro esfuerzo importante en otra área. Este esfuerzo que hago es una forma de regalo, de regalo, que está destinado para ti. Y lo que hace que el valor del regalo sea el esfuerzo requerido para dárselo.

Este edificio de dos vías, compartir y regalos recíprocos conforman la pareja. No hay nada obligatorio: también podemos permanecer en una relación amorosa, lúdica, en la que no nos involucramos más allá del momento presente.

Frente al mundo exterior, la mayoría de las formas de trabajo ahora son aceptadas por familiares o amigos ... ¡cuando las presenta la pareja y no solo uno de sus miembros! El séquito ve entonces que es un acuerdo que se adapta a ambos.

El problema, tal como lo entiende, es poder negociar de manera justa, de modo que los dos estén de acuerdo y se les tenga en cuenta. Para eso, es necesario que tu compañero también tenga suficiente sabor de la independencia, o que, para tus hermosos ojos, haga este esfuerzo enorme para renunciar a un techo común.Estarás en deuda con él por este esfuerzo y, por tu parte, le darás en proporción.

¿Tendrás éxito? Porque dar y recibir es unirse el uno al otro, lo cual es lo opuesto a la independencia que tanto tienes.

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