Miedo a no ser una buena madre

En unos días, seré madre. Este embarazo ocurrió en un momento conyugal difícil. Hice una reunión que condujo a un desafío significativo para mí y especialmente para mi pareja. No sabía si amaba a mi amigo, tanto la intensidad de los sentimientos que sentía por el otro era importante. La dificultad residía en la "urgencia" de la decisión, ya que un pequeño ser estaba cobrando vida en mí. Deseamos a este niño Traté de dar un paso atrás para decirme que este vuelo a otro, a otra vida, respondió a una ansiedad bastante presente en mi hogar para involucrarme, para asumir la responsabilidad. Este miedo a no estar a la altura, de ser fatalista, no avanzar a riesgo de engañarme o fallar ... En resumen, decidí seguir adelante, construir y comenzar un diálogo con mi amigo en mis dudas, mis preguntas sobre el amor.

Me di cuenta de que hice muchas cosas, especialmente el amor, y que estaba muy influenciado por los estándares. Decidir sobre mi vida, confiar en mí, seguir mi camino es muy difícil para mí. Por lo tanto, esta incomodidad que se expresa y me dice que me estoy perdiendo, que no estoy donde debería estar. Esta crisis ha sido saludable, pero también ha llevado a una cierta renuncia: la de mis sueños. No me sentí capaz de romper con mi amigo porque quería estar con él, hacerlo feliz, crecer con él, compartir experiencias ... El día que tomé esta decisión, Me sentí aliviado y pude involucrarme en mi embarazo. Nuestra pareja salió bien aunque sexualmente nuestros informes escasearon. Más deseos de mi lado, mi cuerpo se convirtió en el de una madre en lugar de una mujer ...

Hoy, en vísperas de dar a luz, esta incomodidad que se sintió al anunciarse el embarazo regresa y angustia. Me siento menos cerca de mi amigo, él me molesta, se comporta como un niño mientras necesito un adulto. Tengo miedo de lo que está pasando, de no ser una buena madre, de no querer más a mi amigo, de perderme, de sacrificarme. Quiero sentirme libre, para florecer individualmente y me siento culpable de sentir eso. Me temo que mi hijo lo siente y sufre de eso. Quiero estar solo mientras mi bebé me necesita. Las ansiedades relacionadas con mi infancia se remontan. Me doy cuenta de que no voy a hacer nada mejor que mis padres o, peor aún, que estoy lejos del ideal al que aspiraba. Me culpo a mí mismo por ser así. Mi amigo no tiene idea de cómo me siento porque pretendo que todo está bien. Ya he sufrido mucho y tan pronto como le digo que algo anda mal, se preocupa y se enoja, por temor a sufrir nuevamente, a sentirse impotente para hacerme feliz.Así que prefiero guardarlo para mí, excepto que ahora no estoy solo. Soy responsable de la vida de un niño.

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