Tienen un ideal para ser felices

Belleza, verdad, libertad, justicia ... Todos llevamos dentro de nosotros estos ideales, uno de los cuales nos guía más que los demás. Para dar sentido a nuestra existencia, debe permanecer como una estrella, inaccesible pero iluminando nuestro camino, explica el psicoanalista Gérard Bonnet.

Cécile Guéret

Psicologías: ¿Qué es un ideal?

Gérard Bonnet: Es un valor colectivo universal; una realidad ficticia que todavía perseguimos, pero que no existe como tal. Básicamente, todos entienden lo que significa y, sin embargo, su contenido exacto se nos escapa. Por lo tanto, aunque elevemos una estatua a la justicia, la justicia propiamente dicha queda por inventar.

¿Qué nos sirven estos ideales?

Los ideales fundamentales nos impulsan y explican quiénes somos. Son fuerzas vitales, incluso si no están exentas de peligro. Distingo cuatro categorías: ideales fundamentales, como la belleza, la verdad, la libertad y la justicia, que son únicos y universales. Luego, los ideales narcisistas, o "ideales del yo" (la belleza individual, la simpatía ...), que son esenciales para construirnos; es "yo mejor", "yo como me gustaría ser y ser visto", etc. Nos permiten amar y hacernos amar. Luego, los ideales colectivos, dictados por la ley, que aseguran la cohesión de la sociedad (justicia social, libertad de pensamiento ...). Finalmente, los ideales parciales, es decir, individuales, que están vinculados a una educación, a una cultura (cortesía, riqueza ...), y que no tienen nada de vital, incluso si son muy valorados hoy en día.

Dices que no están seguros, ¿de qué manera?

Mientras seamos conscientes de la brecha entre los ideales y la realidad, todo está bien. Siguen siendo estrellas, inaccesibles pero iluminadoras. El peligro viene cuando confundimos ideal con realidad. Es, por ejemplo, el drama del obsesivo, que no diferencia entre belleza y el ideal práctico, "parcial", de limpieza, y que se agota para satisfacerlo. Por el contrario, Diógenes, un gran filósofo antiguo, sucio como un cerdo, mostró su desprecio por todos los ideales secundarios, en beneficio de los más fundamentales. Otro ejemplo es el ideal de la libertad: algunos presos se sienten libres, incluso tras las rejas, lo que muestra la distinción entre la libertad, interna, fundamental, y la libertad de ir y venir.

Deja Tu Comentario