Demasiado cobardes para aceptar mis debilidades

que pienso mucho. No sé si me gusta lo que hago. Ni siquiera puedo definir lo que estoy haciendo. Me desperté un día y me dijeron que estaba haciendo historia. Pero no soy un historiador. Ahora que me enfrento a este "desafío" en mis estudios, me siento obligado a tener éxito. Porque tengo que ser perfecto en todo. Incluso en lo que no me interesa. Me encuentro enfrentando desafíos que no he comenzado. Porque soy demasiado cobarde para admitir que no me gusta. Demasiado cobarde para aceptar mis debilidades. No estoy motivado por mi tema de investigación porque, aunque interesante, no me interesa. Mi nuevo modo de operación es despecho. Estudio por despecho. Vivo cerca y casi por despecho. Por no saber lo que me interesa, me interesa lo que no me interesa. Solo puedo sufrir. Me equivoco al comparar mis habilidades con las de aquellos que son apasionados. Soy débil porque la verdadera fortaleza es vivir de acuerdo con los gustos, las elecciones y las pasiones. Vivimos por nosotros mismos. Mientras vivo para satisfacer y no decepcionar a los demás. Todas mis acciones, mis elecciones, todas mis decisiones están condicionadas por otros. Reprimo mis sentimientos hasta en los detalles más pequeños de la vida cotidiana. Es sorprendente cómo uno puede sufrir a sí mismo. Siempre llevé conmigo el síndrome de querer agradar. Este síndrome ha crecido conmigo y ha adquirido tales proporciones que ha disminuido mi afirmación de mí mismo, junto con mi autoestima. Yo mismo borré las características de mi personalidad hasta el punto de haber olvidado quién soy y qué me gusta. ¿Cómo no perder la estima de los demás si ya no soy yo? ¿Cómo encontrar un yo que tal vez nunca haya existido? ¿Cómo encontrar mi lugar como un ser vacío? Sí, porque a fuerza de mi esencia, me convertí en este ser vacío. Estoy vacío Y es imposible llenarme.

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