Yoga, renacimiento, sofrología ... un día, usted tiene que parar continuar sólo

Hace veinticinco años, me inscribí en una clase de yoga para relajarme. No sabía que estaba empezando a desenrollar el hilo de un carrete que todavía hoy continúo desenrollando. Después de unos años, quería algo más. Escuché sobre sophrology y me inscribí en un curso.

Fue durante este período cuando nació mi tercer hijo. Mis dos entregas anteriores habían ido muy bien, pero esta vez, gracias al aprendizaje de la terapia de relajación para relajarse profundamente, debo admitir que era particularmente armoniosa. Si estas prácticas me permitieran abrirme al mundo teniendo más confianza, tampoco me parecían una necesidad vital. Además, cuando murió mi esposo, el padre de mi tercer hijo, recurrí a una terapia real.

Entonces descubrí el renacimiento. Este método me permitió ir más allá, para volver a conectar con períodos distantes de mi existencia, donde se habían formado nudos que retenían mis emociones de prisionero. Logré desatar algunos y recuperar una energía que era más que necesaria para enfrentar la dolorosa realidad. Ya sea en la sofrología o el renacimiento, cambié varias veces los terapeutas debido a mis muchos movimientos, pero de todos modos, no me enfoqué en ningún particular.

Más tarde, asistí a un curso psico, totalmente me molesta, y recientemente he sido capaz de recoger la fruta. Este método consiste en contar lo que uno sabe acerca de los antepasados ​​de uno a un terapeuta. Al vincular fechas y eventos, de repente tienen sentido. ¡Qué mareo! Por ejemplo, me di cuenta de que los lugares donde pensé que había llegado por casualidad, hace más de un siglo, desempeñaron un papel importante en la historia de mi familia. Encontrar estos rastros me permitió ir más allá de ellos y desde entonces me siento en paz con mis hijos y con mis padres.

Cambié de trabajo. Yo era bibliotecario, comencé a crear espectáculos narrativos. La decisión no fue fácil, porque dejé un trabajo asalariado para la aventura, pero no me arrepiento de nada. Dicho esto, con las terapias, usted tiene que parar un día, no porque la búsqueda ha terminado, sino porque es el momento de continuar solo. Hay una fórmula que los narradores se transmiten unos a otros: "Camina hoy, camina mañana, cuando camines, recorres un largo camino. "

Así es como vivo, lenta y lentamente, en la necesidad de estar más cerca de mí, porque solo de esta manera podemos estar verdaderamente más cerca de otros.

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