¿A los hombres les gustan todos los pechos grandes?

Cada mes, Catherine Blanc, sexóloga y psicoanalista, descarta una idea errónea.

Bernadette Costa-Prades

Como siempre, esta creencia tiene una base sólida. El pecho se refiere a nuestra primera infancia, nuestra necesidad de ser realizado.

Grande, parece inagotable, fuente de comodidad y seguridad en su capacidad para llenarnos. Además de esta dimensión "materna", existe la dimensión sexual: el hombre, siempre curioso sobre el sexo femenino tan bien escondido, se tranquiliza con estos pechos grandes, develados, fácilmente manipulados.

Por su parte, la mujer, que a menudo duda sobre su sexo discreto, se da cuenta del poder que le da su voluminoso cofre y lo convierte en un activo seductor. Al igual que el pistilo de las flores, cuanto más protuberante y colorido, más atractivo se vuelve para los insectos machos.

Pero el inconsciente a veces se burla de las leyes de la naturaleza y se invita a bailar. De acuerdo con su historia personal, los hombres no tendrán una atracción por los pechos grandes, el mismo deseo de plenitud, seguridad. Si la madre ha sido percibida como insoportable, o "ogresa" insaciable, este cofre fuerte revivirá recuerdos menos alegres. Ella puede recordarle la dolorosa diferencia entre la omnipotencia materna y su dependencia de un niño pequeño.

¿Esto no fue invasivo? Si el hombre tiene una imagen defectuosa de sí mismo, puede preferir sentir a su compañero desaparecido para poder llenar su virilidad. Los senos grandes se vuelven ansiogénicos, no porque se desborden, sino porque aumentan el temor a no estar a la altura de la tarea.

De manera similar, la mujer puede ser percibida como agresiva, convirtiendo sus voluminosos pechos en objetos de rivalidad con el hombre . Lanzando su pecho, ella le muestra que también tiene poderosos atributos sexuales: cuanto más grandes y más grandes son, más pueden asustar a su pareja.

Agreguemos que lo que le recuerda a la madre no siempre es sinónimo de erotismo para el hombre, ni mucho menos. Lo que nos lleva a hacer el amor moviliza fantasías a menudo más extrañas que las demás. Entre ellos, la fantasía edípica del niño pequeño que quiere competir con su padre y ser dueño de su madre puede, al enfrentar esta dimensión materna de los senos, salir a la superficie. ¿Cómo va a enfrentar el hombre esta fantasía? ¿Le dará la bienvenida o será detenido en su impulso sexual por este escenario?

Además, durante los preliminares, el hombre a menudo se divierte haciéndole cosquillas en los senos, mordiéndolos, succionándolos tal vez, y puede sorprenderse de estar repentinamente en la posición de un bebé enterrado en este seno generoso Algunas mujeres tienen horror a sí mismas, tienen ganas de alimentar a un bebé, de no tener relaciones sexuales con un hombre.

Para ambos, siempre es difícil aceptar sus ambivalencias, de ahí su intento de dividir siempre lo sexual de lo parental. "

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