¿Es un amante más sexy que un marido?

Cada mes, Catherine blanca, terapeuta sexual y psicoanalista, vuelve a visitar un prejuicio relacionado con la sexualidad.

Bernadette Costa-Prades

El término "amante" especifica, sin rodeos, que la relación es de naturaleza sexual. Todavía sería interesante elegir un amante que no sea sexy, es decir, sin el poder de la atracción sexual. Bueno, sí, sí, sí! No es muy hermoso, ¡un amante es deliciosamente sexy!

¿Es debido a su voz, su mirada, sus características, su poder, su dulzura, su escucha, su olor, su destreza, su lujuria o la arrogancia de su desear? El hecho es que él es sexy. Para que la mujer seducida, todo a su entusiasmo, pueda dar testimonio de una energía ilimitada. Ella se encuentra dispuesto a cambiar sus ojos en ella, incluso al amor que no se parece a él, a sufrir la frustración de ausencia cada día, para violar la moralidad se contrapone con sus compromisos. ¡Eso está diciendo!

¿Qué preguntas en esta idea recibida, es esta noción de comparación que se opone al marido al amante. ¿Es necesario decir que el primero sería menos sexy para justificar la necesidad del segundo? El marido, debido a la infidelidad de su esposa? Tales supuestos nos permiten comprender mejor uno de la violencia que siente el marido engañado, imaginando el aspecto que la empresa colocó sobre él retozando adultera su novia daría testimonio a todas las personas de su falta de virilidad y de sex appeal.

¿Pero entonces un amante contendría tanto erotismo y virilidad que justificaría tal asunción de riesgos en las mujeres? ¿O no sería una búsqueda personal, la curiosidad de un otro lado, de otro que hace que la mirada de terciopelo de este hombre, independientemente de sus defectos ... incluida la virilidad?

¿Cómo imaginar la calidad erótica de un individuo sin escuchar su propia búsqueda, sus fantasías, tejiendo la relación así unida? Por cierto, ¿olvidaríamos que estos amantes "irresistibles" son, para muchos de ellos, maridos, precisamente?

En lugar de "mejor que un esposo", el amante en realidad es solo "otro". Le ofrece a su amante una nueva mirada a sí misma y su erotismo. Este hombre, hinchado de ímpetu conquistador, le permite encarnar deseos que previamente fueron reprimidos, mientras que el esposo encarna el "deber".

Así, el erotismo de una pareja se elabora en el encuentro, el proyecto que se da a sí mismo y la libertad que se da a sí mismo. Es en el movimiento de las miradas que nos hacemos que la atracción sexual se enciende o se apaga. Dar prioridad a la capacidad erótica de dos hombres informados acerca de la necesidad de las mujeres para escindir la sexualidad y la vida social de atractivo sexual real y las de estos hombres.

Por supuesto, el marido puede preguntarse sobre la somnolencia de su conquista sexual en su hogar, mientras que no deja de evaluarse a sí mismo a los ojos de los demás y de jugar su seducción, en toda inocencia, recién salido de su casa ...

Deja Tu Comentario