Cómo dar vuelta a la rutina de la diversión

para el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, somos lo mejor de nosotros, incluso cuando le pedimos a todos nuestros conocimientos y transformar la diversión de rutina. Un estado que se cultiva en cada momento de nuestra vida.

Valérie Colin-Simard

Su propia vida lo describe como un esfuerzo por "estudiar lo que hace a las personas realmente felices". Mihaly Csikszentmihalyi (pronunciado "Ella se siente alto para mí") es un investigador, famosa en los EE.UU. por haber desarrollado los principios fundamentales de la psicología positiva. Durante los últimos 30 años, este psicólogo húngaro ha entrevistado a miles de personas de más de cien países sobre su nivel de satisfacción personal.

Resultado: no comer pastel o tomar el sol en una playa que somos los más felices, pero cuando estamos inmersos en una tarea que empuja hacia arriba nuestras fortalezas y talentos. Un estado creativo que Csikszentmihalyi llama el "flujo" y en el que damos lo mejor de nosotros mismos (leer testimonios). Esta experiencia óptima se produce cuando nos desafiamos a nosotros mismos y convertimos la rutina en placer. Olvidamos entonces el tiempo que pasa y las preocupaciones que nos acosan.

En su último libro, va más allá. Entre 1990 y 1995, con sus estudiantes en la Universidad de Chicago, filmó y estudió las entrevistas de noventa y una personalidades destacadas que han hecho de este estado una fuerza. Dibujó un vademécum para permitirnos a cada uno de nosotros vivir más creativamente. No necesariamente realizando una obra maestra, sino involucrándonos en los actos más pequeños de nuestra vida. Aquí están sus recomendaciones para reforzar nuestra creatividad personal.

Abierto a eventos más pequeños

Con demasiada frecuencia, estamos enterrados bajo una montaña de tareas diarias. Cuando las necesidades de supervivencia se vuelven obsesivas, no hay suficiente energía psíquica para crear, aprender o innovar. ¿Que hacer?

Primero, decida cultivar la propia curiosidad, es decir, elegir interesarse por las cosas por sí mismo. Puede ser sólo para escuchar de verdad a lo que decimos a nuestros colegas o nuestra pareja, sino también al gusto de la sensación de la brisa en un día caluroso, admirando la reflexión de las nubes en la fachada de un edificio en bebe o mira a un niño divirtiéndose con su cachorro. Todos los días, dejarnos sorprender nos regenera.

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