Buen uso de juguetes sexuales

Treinta años después de la liberación sexual, una nueva tendencia está afectando nuestras prácticas de amor. Con un lema transmitido por la moda y la serie de televisión: "¡Soy libre y estoy liberado, orgulloso de mi pila de sexo!" Análisis del sexólogo Ahlam Fennou.

Ahlam Fennou

Ya han pasado los días en que el uso de objetos de placer era exclusivo de los iniciadores de sexo, las personas que carecen de socios o están frustrados con los suyos. Hoy, el sexo se ha convertido en un producto de consumo como cualquier otro. Por lo tanto, está sujeto a las leyes del mercado: ¡debe venderse! En forma de lápiz labial, cepillo de colorete o pato travieso, el juguete sexual transforma nuestras vidas diarias en un campo propicio para las dulces tentaciones. No hay necesidad de esperar por la intimidad de un lugar o cualquier fecha. Entre el brillo y la computadora portátil, nuestro juguete está ahí para nosotros: se convierte en una verdadera brisa para despertar y calmar el deseo.

Todos vivimos, en nuestra infancia, este sueño de felicidad donde nuestra madre vendría a responder al menor de nuestros deseos más preciados, tan pronto como se manifestaría, ya que estaríamos en el centro de él. Donde viviríamos en un universo de placer puro donde la emoción más pequeña encontraría una resolución de la manera más apropiada y más rápida para nosotros. Este sueño es más o menos realizado. El juguete sexual es este objeto siempre satisfactorio, que nunca falla, que satisface nuestras necesidades más íntimas, que existe solo para nuestra buena voluntad. Con este artilugio erótico, la manta de la mujer moderna, escapamos sin embargo dos componentes esenciales del deseo: la espera y la frustración.

¿El riesgo? Reducir la sexualidad femenina a un acto mecánico. Caer en una búsqueda práctica e higiénica del disfrute, olvidando que la sexualidad es ante todo una historia que se vive con otra, ya sea real o fantasiosa ... Ese goce tiende, con los riesgos que esto conlleva, a lo que no tenemos y que nunca tendremos: el otro. Al ser diferente de nosotros, deseamos reparar nuestras heridas y, dejándonos insatisfechos, nos mantiene eternamente en esta búsqueda, entre la envidia y la vida. Estos artilugios eróticos no están ahí para llenar un vacío, sino para compartir un sensual completo. Un simple paso para explorar el camino creativo que conduce al placer y al otro, de una manera libre y divertida.

Deja Tu Comentario