De la eterna sonrisa de Buda

Los budistas siempre parecen ver la vida "en oro". Matthieu Ricard, cerca del Dalai Lama, nos comenta el rostro sereno de un Buda Khmer, para guiarnos en el camino de esta paz interior.

Un doctor en genética celular, Matthieu Ricard rompió con su carrera científica en 1972. Desde entonces, ha estado viviendo en India y Nepal y se ha dedicado por completo al estudio del budismo tibetano. Monk, el personal del intérprete francesa Dalai Lama, publicó incluyendo "El monje y el filósofo" (Nilo, 1999), el diálogo libro con su padre Jean-François Revel, y "Alegato de la felicidad" (Pocket, 2004) .

Hay muchas formas de experimentar el mundo. Ver la vida en oro es esencialmente darse cuenta de que todos los seres, incluyéndonos a nosotros mismos, tenemos en ellos un potencial extraordinario para la transformación y la acción internas. Ver la vida en gris es pensar que está condenada al fracaso y la desgracia, que no podemos hacer nada bueno, del mismo modo que no podemos tallar una pieza de madera podrida .

El pesimismo refleja una vulnerabilidad fundamental al sufrimiento, que puede ir tan lejos como una vida repugnante: el sentimiento de que la vida no vale la pena vivir porque uno no puede encontrarla un sentido.

El optimismo genuino hace posible usar cada momento que pasa para transformarse a sí mismo con el fin de transformar mejor el mundo, apreciar el momento presente y disfrutar de la paz interior, en lugar de perder el tiempo cavilando sobre el pasado y temer el futuro. Como escribió Alain (en "Sobre la felicidad", Folio Gallimard, 1985): "¡Qué cosa tan maravillosa sería la sociedad de los hombres, si todos prenden fuego a su leña, en lugar de llorar sobre cenizas!"

Los ojos del conocimiento

El Buda no cierra los ojos al mundo, sino que gira los ojos hacia adentro para comprenderlo mejor. Es como el pez dorado que nada en el océano del samsara, el mundo de la ignorancia condicionado por el sufrimiento.

Estos son los ojos del conocimiento y la compasión. El Buda está en adecuación con la realidad porque percibe la naturaleza última de las cosas: la interdependencia de los fenómenos y la inexistencia de un yo autónomo. Reconoce el potencial de despertar presente en todos incluso cuando está escondido detrás de las nubes de confusión mental y emociones perturbadoras.

La sonrisa del amor altruista

La sonrisa de Buda es la expresión de un amor altruista ilimitado basado en un conocimiento justo de la naturaleza de las cosas. Esta sonrisa refleja una benevolencia incondicional nacida del deseo de que todos los seres, sin excepción, encuentren la felicidad y las causas de la felicidad -la sabiduría, la libertad interior y la compasión- y estén libres del sufrimiento y sus causas principales: la ignorancia y toxinas mentales: odio, deseo obsesivo, arrogancia, celos.Estamos lejos de un optimismo gozoso que pintaría de rosa la triste realidad de un mundo malo.

Nuestro optimismo iluminado proviene de una actitud abierta y creativa que nos permite abrazar espontáneamente el universo y los seres en lugar de escondernos detrás del sentimiento de auto importancia.

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