Siete años de reflexión

Salgo de una relación siete años con un amigo de la infancia. Nos habíamos roto varias veces, pero esta vez finalmente me siento liberado. Tomó siete años de reflexión. No podía soportar la vida de una pareja y constantemente lo cuestionaba. Nos mudamos nueve veces en siete años y alternábamos períodos de convivencia y períodos cuando él "me envió a casa". No podía soportar las limitaciones o las obligaciones y no quería ser molestado. Quería solo los buenos lados, las salidas, el deporte, las discusiones. Él necesita la admiración de todos. Eso es lo que lo alimentó. Le gusta pasar días y noches escuchando y aconsejando a los demás, haciéndose "psicológicamente indispensable". Recientemente le dije que debía aburrirse conmigo porque no tenía suficientes preocupaciones o consejos para preguntarle. Nunca lo puse en un pedestal y sobreviví sin él. No es fácil todos los días, pero aspiro a conocer a alguien que sea equilibrado y estable.

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