Soy un urbana

En un momento en el voces en concierto impecable en el retorno a la naturaleza, el aire libre, la vida real que se encuentra en comunión con la Madre tierra, se atreven admitir que caminar a la ciudad es un placer diario buscado es particularmente difícil o provocación!

Es cierto, vivo en un entorno particular ya que vivo en la isla de Reunión. Puede parecer una indecencia decir que la ciudad camina, conocida o desconocida, si es posible, la megalópolis es un gran momento de alegría interior, que le permite pensar, soñar en un entorno totalmente humano. El mar y las montañas están ahí, por todos lados, y en general se acepta otorgar a esta isla el estatus de "pequeño paraíso", ¡más complejo que trabajo para los desafortunados metropolitanos! Y, sin embargo, cuando uno es como yo, un urbano, caminar en las aceras en medio de ruidos, autobuses, es una forma real de relajarse después del trabajo.

Cuando hablo entre mis amigos, mis colegas, mis reuniones esta lleno de diversión mí y la Ciudad, en el mejor vengo contra una sonrisa de complicidad, una ceja levantada, a menudo un malentendido acompañado por un movimiento de cabeza cabeza o un dedo girando sobre la sien. En resumen, es difícil admitir que me encanta caminar sobre betún (¡la cima es el pavimento!) ¡Más que senderos!

Desde hace mucho tiempo antes de mi llegada a esta isla, me encantaba viajar por las calles de ciudades desconocidas en un viaje o un lugar de vida familiar. Cada uno trae una parte de ella, que me penetra, me alimenta y alimenta mis reflexiones personales. Amsterdam, Nueva York, Ciudad de México, El Cairo, Benares, Tánger o Clermont-Ferrand, Lyon, Marsella, todos relajantes, inquietantes o fascinantes a su vez. Mientras salgo a caminar, me facilitan la apertura a los demás y el regreso de mí mismo.

Este universo es puramente humana, y aunque a veces ser un poco de "genio creativo" del arquitecto, cada calle lleva el recuerdo de esas manos, los que construyeron cuerpo, encuestados, han vivido. Y me complace zambullirme en ellas en todas las direcciones. Una sorpresa, un detalle no se dio cuenta después de cien pasajes, cara cruz, todo esto se mezcla en mi línea de pensamiento y revive un recuerdo, hace que se trate, es escenario de una corriente de ensueño y, por tanto, enriquece este momento en particular. De manera enriquecedora también que aprovechar el valor, al tiempo que se regresan por las mismas rutas que dan al mismo tiempo el ritmo, el automatismo y la posición de espera, novedad.

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