Perder peso sin mover

Perder peso sin mover

Estoy deshabilitado, en una silla de ruedas. Para encontrar un poco de movilidad, tengo que perder peso absolutamente. Lo cual no es fácil teniendo en cuenta mi estilo de vida sedentario absoluto. ¿Cómo puedo encontrar lo que necesito para consumir? Rose, 64

Gerard Apfeldorfer

psiquiatra y psicoterapeuta

que responder

de ser condenado a la inmovilidad, en una silla de ruedas, tiene varias implicaciones desde el punto de vista de peso. Primero, el cuerpo existe principalmente como un objeto de sufrimiento, y uno tiende a querer olvidar todo lo que proviene de él. Nos acercamos a las sensaciones que nacen en este cuerpo, porque son negativas, y recordamos la desgracia, nuestra diferencia. Pero debido a esto, las sensaciones de comida también son menos percibidas. Comemos sin tener en cuenta sus apetitos, su punto de saciedad.

Comer también puede ser un consuelo, la única forma de obtener sensaciones corporales agradables. Comemos tan rápido en exceso. Entonces, como dices, tus músculos se han visto afectados por la enfermedad y, además, estás inmovilizado, incluso aquellos que son funcionales están debilitados. Sus necesidades energéticas son, por lo tanto, limitadas. Como no puedes ponerte de pie, tu barriga no es musculosa y relajada, por lo que tiende a agrandarse. Todo este exceso de peso te limita un poco más en tus movimientos.

¡Qué desventaja! Pero entonces, ¿qué hacer? ¿Deprimir, quejarse? Algo me dice que no es tu estilo. Quieres vivir tu vida en el mejor de los casos. Entonces, para eso, necesitas reclamar este cuerpo recalcitrante. Ciertamente, desde esta perspectiva, puedes, al igual que muchas personas enfermas, tratar de disciplinarlo, hacer que dé su máximo. Esto a menudo implica fortalecer los músculos funcionales, de modo que compensen parcialmente los músculos disfuncionales.

Pero en el campo de la alimentación y el peso, esta estrategia no funciona. Solo amabilidad y trabajo de escucha a largo plazo. Escucha tu hambre: déjala ir, no sigas adelante. Esté atento a su saciedad: tan pronto como lo que come trae menos satisfacción de sabor, deje de comer. Presta atención a tus apetitos específicos, que te dirigen a este o aquel alimento y come lo que quieras. Tenga en cuenta la satisfacción que aporta la comida porque es cuando la tiene que puede dejar de comer. Sus necesidades de energía son probablemente bajas, lo que significa que necesita pocos mordiscos para alimentar. Cada mordisco debe ser apreciado tanto como sea posible.

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